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Descubre todo lo que hay que saber sobre el Castillo de Oxford

El Castillo de Oxford es una construcción medieval de estilo normando que ha sobrevivido hasta nuestros días, es cierto que en ruinas, pero ahí está como uno de los atractivos del patrimonio de la ciudad que se pueden visitar. Una construcción, en cualquier caso, muy original en su concepción.

El Castillo de Oxford está situado en la zona oeste de la ciudad de Oxford, en Oxfordshire. Originariamente estaba rodeada de agua y de madera y los restos conservados son de la época en la que se reconstruyó el edificio en el siglo XI.

Para el siglo XIV, el Castillo de Oxford ya había perdido todo su valor militar, llegando a utilizarse en otras funciones, unas veces como sede de una parte de la administración del condado, en otras, como prisión.

La mayor parte de la construcción fue destruida en la Guerra Civil Inglesa y en, lo dicho, algunas de sus estancias funcionaron entre 1785 y 1996 como Prisión de Su Majestad de Oxford (ése era su nombre). Ampliándose las instalaciones en 1876. En el mismo lugar, se ha construido un hotel perteneciente a una cadena internacional.

En la actualidad, sólo quedan en pie la Torre de San Jorge, la cripta y el montículo donde se situaba toda la construcción con sus murallas y puertas. El Castillo de Oxford es un edificio del patrimonio inglés catalogado con una protección de grado I, la máxima.

Algo de historia

Según la crónica medieval de Abingdon, el Castillo de Oxford fue construido por el barón normando Robert D’Oyly El Viejo. D’Oyly había llegado a Inglaterra con Guillermo I El Conquistador en 1066. En agradecimiento por los servicios prestados, el rey le entregó al barón unas tierras en Oxford.

En las luchas que siguieron a la invasión de Inglaterra, el entorno de Oxford había sufrido daños considerables. La misión de D’Oyly fue la de favorecer la reconstrucción de la población y establecer un dominio normando sobre ella. Para conseguirlo, el barón construyó una fortaleza sobre Oxford.

D’Oyly se convirtió en el mayor terrateniente de Oxfordshire y el Castillo de Oxford y el rey le concedió el título de alguacil mayor para la fortaleza, un título hereditario. Curiosamente, el Castillo de Oxford no aparece en la relación de construcciones defensivas de Inglaterra que se completó en 1086 en el Domesday Book. Aunque bien es verdad que no todas las construcciones que existían en aquellos años (48) en las Islas Británicas entraron en el registro.

D’Oyly ubicó el Castillo de Oxford en la zona oeste de la población, con la protección del otro lado de un afluente del Támesis. Esa zona se conoce ahora con Mill Stream. El agua del río fue desviada para llenar con ella un foso defensivo. Los historiadores mantienen vivo un debate sobre si D’Oyly aprovechó alguna construcción defensiva previa en el mismo lugar.

Se han descubierto restos de una construcción anglosajona anterior, pero no hay pruebas concluyentes de que fuera una fortificación. El Castillo de Oxford es una construcción urbana, pero no hay datos en el Domesday Book que hable de que se echaran abajo otras construcciones en el lugar para edificar la fortaleza. Se sospecha que la construcción pudo levantarse sobre los restos destruidos de una parte de la ciudad que los mismos normandos arrasaron o tal vez se echaron abajo algunas viviendas de la vía que había ante ella para facilitar la defensa de la construcción y privar a un posible enemigo del apoyo con edificios pegados a las murallas.

El Castillo de Oxford no es, en cualquier caso, un diseño original, se sabe que fue una copia del que él mismo había levantado en Wallingford a 19 kilómetros de distancia de Oxford.

Originariamente, el montículo del Castillo de Oxford tenía 18 metros de altura y 12 metros de ancho en su cima. Esta zona se convirtió en la construcción en el patio de armas, una zona que fue fortalecida con revestimientos de grava. Se ha sugerido la idea de que la muralla exterior se construyera antes que el acondicionamiento del montículo.

Hacia la mitad del siglo XII, el Castillo de Oxford se había reformado con la sustitución de la madera por piedra. Primero con la erección de la Torre de San Jorge, la torre del homenaje del castillo. La torre fue levantada en 1074 sobre una superficie de nueve metros cuadrados.

Desde sus inicios fue la parte más alta del Castillo de Oxford, probablemente para cubrir y proteger el acceso a la puerta oeste de la ciudad.

En la Torre de San Jorge, en su subsuelo, hay una cripta que puede corresponderse con el espacio de culto de una iglesia original. La cripta tenía una nave, un presbiterio y un ábside. Se trata de un diseño típico de las primeras construcciones normandas, sólidas, basadas en pilares y arcos. En 1074 D’Oyly y su amigo íntimo, Roger d’Ivry, proveyó a la capilla de sacerdotes y fue dedicada a San Jorge.

Robert D’Oyly El Joven, sobrino de Robert D’Oyly El Viejo, heredó el castillo en la época de la Guerra Civil Inglesa en la década de 1140. Robert se puso del bando del rey Stephen, para luego, en 1141, pasar a defender la causa de su prima, la emperatriz Matilda. Matilda utilizó el Castillo de Oxford para su campaña militar. La respuesta de Stephen fue salir de la seguridad de la ciudad de Bristol para atacar la ciudad de Oxford, poniendo sitio a su castillo.

El rey Stephen creó dos montículos frente al Castillo de Oxford, denominándolos Jude Motte y Pelham Motte. Sobre ellos colocó dos máquinas de asedio. Matilda respondió al asedio escapando del castillo. Una versión popular de los hechos dice que la emperatriz cruzó el río helado aprovechándose del camuflaje que le proporcionaba sus ropas blancas y que había sido descolgada de las murallas con la ayuda de tres o cuatro caballeros. El cronista Guillermo de Malmesbury sugiere que la emperatriz simplemente salió por la puerta de la fortificación.

Matilda llegó al final a la seguridad de la población amiga de Abingdon-on-Thames y el Castillo de Oxford se rindió al rey Stephen al día siguiente. Robert había muerto en las últimas semanas de asedio y el rey le entregó el castillo a uno de sus leales, Guillermo de Chesney para el resto de la guerra civil. Terminada ésta, el alguacilato mayor del Castillo de Oxford pasó a Roger de Bussy antes de ser reclamado por Henry D’Oyly, el hijo de Robert D’Oyly El Joven en 1154.

En otra guerra civil inglesa posterior, la de 1215-1217, el Castillo de Oxford fue nuevamente atacado, por lo que fue necesario reconstruir las defensas. En 1220, Falkes de Bréauté, quién intervino en varios castillos reales del centro de Inglaterra por aquellos años, demolió la cercana Iglesia de San Budoc, en Oxford, que estaba al sureste de la fortificación, para construir un foso en barbacana con el que defender mejor la puerta principal de la ciudad.

El rey Enrique III fue el primero en adoptar al Castillo de Oxford como prisión, en concreto para poner entre rejas a un grupo que se había significado como problemático en la Universidad de Oxford. Este rey hizo mucho por mejorar la capilla del castillo. La existencia del Palacio de Beaumont al norte de Oxford, mucho más confortable, impidió que el castillo llegara a ser en algún momento residencia real.

A partir de 1350, el Castillo de Oxford tuvo muy poco uso militar. Y sus instalaciones dejaron de recibir las atenciones que debían. El deterioro llevó a la ruina a toda la construcción. En el siglo XVI la barbacana fue demolida para ganar espacio para viviendas particulares. En 1600, el foso fue casi totalmente colmatado y menudeaban las casas alrededor de la muralla exterior.

En 1611, el rey James I vendió el Castillo de Oxford a Francis James y Robert Younglove, quienes, a su vez, lo vendieron al Christ Church College en 1613. En 1642 estalló la Guerra Civil Inglesa y los monárquicos hicieron de Oxford su capital.

Fuerzas parlamentarias sitiaron con éxito Oxford en 1646 y la ciudad fue ocupada por el coronel Ingoldsby. Ingoldsby mejoró las fortificaciones del castillo, echándose abajo los restos medievales que aún perduraban. En 1652, las fuerzas del parlamento echaron abajo partes importantes de las murallas. Finalmente, en el siglo XVIII, la fortaleza fue demolida, manteniéndose sólo los edificios privados en uso, ajardinándose la parte superior del montículo del castillo tal y como lo vemos en la actualidad.

Y esta es la historia del Castillo de Oxford, sólo queda que la puedas descubrir al natural, por ejemplo, con las propuestas que te ofrece el portal Viajaralondres.com, en el que puedes encontrar excursiones de un solo día en los alrededores de Londres y la opción de visitar Oxford. Pica en este enlace para ver todos los detalles:

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Castillo de Oxford.

Castillo de Oxford.

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