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San Juan de Letrán, la segunda casa del Papa en Roma

San Juan de Letrán es el templo de Roma en el que oficia el obispo de Roma, el Papa. La Basílica de San Giovanni in Laterano es la más antigua de las cuatro grandes de la Ciudad Eterna. Merece la pena que la conozcas. Te encantará.

Originariamente, la iglesia fue dedicada al Salvador, pero, en el año 909, el Papa Sergio III decidió consagrarla a San Juan Bautista. En 1144, el Papa Lucio II la dedicó a otro Juan, el apóstol San Juan Evangelista.

La zona donde se encuentra el templo fue en un momento dado propiedad de la familia de los Laterani. Pero sus propiedades fueron confiscadas por el emperador Neron cuando descubrió que Plautio Laterano conspiraba contra él.

El emperador Constantino I obtuvo la propiedad de los terrenos en el siglo IV cuando se casó con Fausta, hermana del emperador Majencio. Desde entonces, a la propiedad se la conoció como la Domus Faustae.

En el año 313, después de que el Edicto de Milán concediera la libertad de culto a los ciudadanos romanos, Constantino arrendó la propieda al Papa Melquíades, que organizó el primer sínodo de obispos en el ‘Domo Faustae in Laterano’. A partir de ese momento, la Domus Faustae -que se conoció primero como El Patriarcado y más tarde como Palacio de Letrán- fue la residencia oficial del Papa, hasta que el papado se trasladó a Aviñón en 1309.

Orígenes y devastaciones

La primera basílica en el lugar de la de San Juan de Letrán se levantó en el año 314 en el lugar de los establos del emperador Septimio Severo, justo al lado de la casa de los Laterani. El templo fue consagrado diez años más tarde por el Papa Silvestre I.Pero no pasó mucho tiempo hasta que la iglesia fue saqueada por los bárbaros. Éso ocurrió dos veces en el siglo V. Cada vez que fue profanada, consiguió ser reconstruida.

Para colmo de males, en el año 896 la iglesia de San Juan de Letrán dañada por un terremoto que asoló Roma. No pasó mucho tiempo hasta que también se reconstruyera bloque a bloque. En 1308 y en 1360, el fuego destruyó nuevamente la construcción. Así las cosas, en 1377, al regreso de los papas de Aviñón, se comprobó que la antigua residencia papal era inhabitable, por lo que se decidió acomodar al Sumo Pontífice en el Vaticano. Sin embargo, a pesar del estado tan lamentable de la Basílica de San Juan de Letrán, el templo siguió siendo la catedral principal de Roma.

La iglesia que vemos en la actualidad se remonta a las reformas y reconstrucciones del periodo 1646-1666, cuando el Papa Inocencio X le encargó al arquitecto Francesco Borromini la restauración de la basílica que estaba a punto de venirse abajo. La fachada principal del lado este fue añadida más tarde. Fue obra de Alesandro Galilei en 1735.

La fachada norte, donde los papas solían dar su bendición Urbi et Orbi, fue construida en 1568 por Domenico Fontana como parte del proyecto de reconstrucción del Palacio Lateranense. El ábside fue ampliado en 1885 por León XIII.

Cuando se le pidió a Borromini que restaurara la iglesia, lo hizo con un cambio radical, introduciendo elementos sustanciales del estilo barroco en el proyecto. Nada que ver con la antigua basílica.

De la basílica original, sólo resta el suelo del siglo XV y una parte del techo del siglo XVI que se dejaron intactos. Borromini ,sin embargo integró en las naves, algunas de las obras de arte de la basílica del siglo IV.

La colosal fachada oriental de San Juan de Letrán es probablemente la parte más reconocible de la basílica. Está rematada con quince estatuas grandes de piedra de travertino, cada una de siete metros de alto. La figura central es Jesús, flanqueada por Juan el Bautista y por Juan el Evangelista. Las otras estatuas representan a los Padres de la Iglesia (los teólogos más influyentes de la Doctrina). La fachada norte, al final del crucero, tiene una bonita logia doble con un techo decorado con pinturas. Los dos campanarios datan del siglo XII.

El ábside

Hay cinco puertas en el atrio, una para cada nave. Las antiguas puertas de bronce del centro fueron tomadas de la Curia situada en el Foro Romano. La puerta más a la derecha es la Puerta Santa. Sólo se abre durante un Año Santo (una vez cada 25 años). La estatua que está situada en la pared izquierda del atrio muestra al Emperador Constantino. Se encontró en la Colina Quirinal, en una zona de los Baños de Constantino.

Como te comentaba, la basílica tiene cinco naves divididas por columnas muy sólidas que soportan grandes arcos. Los doce nichos que Borromini creó en las columnas de la nave principal sostienen estatuas colosales de mármol de los apóstoles. Estas figuras fueron creadas por destacados escultores rococós y barrocos, entre ellos, Camillo Rusconi, Francesco Moratti, Angelo de Rossi y Pierre Le Gros El Joven. A pesar de las reformas tan drásticas de Borromini, todavía hay algunos vestigios históricos visibles, como es el caso de la solería y el impresionante techo. El techo de madera dorada fue creado por Giacomo della Porta que siguió un diseño creado por su tutor, el gran Miguel Ángel.

Uno de los elementos artísticos más importantes de la iglesia de San Juan de Letrán es un fragmento de un fresco del siglo XIV del Papa Bonifacio VIII, situado en la parte posterior de la primera columna a la derecha. El fresco fue creado por Giotto y muestra al Papa proclamando el primer Año Santo en 1300.

El transepto fue renovado en el siglo XVI por Giacomo della Porta. En el crucero izquierdo, está la Capilla del Sacramento, donde está ubicado el tabernáculo. Las cuatro columnas doradas posiblemente fueron tomadas del Templo de Júpiter situado en la colina del Capitolio. En el otro extremo del transepto hay un órgano del siglo XVI.

El altar en medio del transepto sólo puede ser utilizado por el Papa o por su representante. El altar, creado en 1367 por Giovanni di Stefano, incorpora partes de un altar de madera que se dice fue utilizado por San Pedro cuando celebró la Eucaristía en la casa del senador romano Pudens. El magnífico baldaquino gótico colocado sobre el altar data de 1369 y está decorado con frescos salidos de la mano de Barna da Siena. Sobre el altar, se encuentra el bien más preciado- y macabro- de la iglesia: dos relicarios de plata que contienen las cabezas de los santos Pedro y Pablo.

Bajo el altar, se encuentra el monumento fúnebre al papa Martín V, creado en el siglo XV por Simone Ghini. Hay otras seis tumbas papales en el interior de San Juan de Letrán. Éstas contienen los restos de Silvestre II, Sergio IV, Alejandro III, Inocencio III, Clemente XII y León XIII. Después de León XIII, los papas fueron enterrados en la Basílica de San Pedro .

Sigo comentándote los detalles de San Juan de Letrán. El ábside está decorado con grandes mosaicos. Según la leyenda, un busto de Jesús apareció en el ábside el día que la basílica fue dedicada y la gente creyó que había sido pintada por ángeles. Se cree que el busto se remonta al siglo V, posiblemente siglo IV y podría incluso ser la representación más antigua de Cristo.

El resto del mosaico fue creado en el siglo XIII por Jacopo Torriti y Jacopo da Camerino. El tamaño de las figuras del mosaico tiene su importancia. La pequeña figura arrodillada junto a María es el papa Nicolás IV. Las figuras más pequeñas, debajo de los apóstoles, son los creadores del mosaico. La cátedra papal (el nombre en latín para silla) en el ábside simboliza a la iglesia como la sede del obispo de Roma, y, por lo tanto, también como la catedral de Roma. La palabra catedral se deriva de la catedra.

El claustro de la catedral, accesible desde el crucero izquierdo, es uno de los más bellos de Roma, un verdadero oasis en la ciudad. El claustro fue construido entre 1222 y 1230 por Vassalletto, padre y hijo. Ambos artistas lo adornaron con un largo friso de mosaico en estilo cosmatesco.

Las columnas espirales únicas, algunas de las cuales también están embellecidas con mosaicos cosmatescos, son obras maestras absolutas. En el ambulatorio, que encierra un pequeño jardín con un pozo del siglo IX, se puede ver algunas de las obras de arte que decoraron la antigua basílica. También hay un pequeño museo con algunos objetos litúrgicos, como vestimentas papales.

El baptisterio de la basílica, fundado por Constantino I en 315, fue el primer baptisterio de Roma. Su forma octogonal actual fue creada durante el papado del Papa Sixto III y sirvió de ejemplo para muchos otros de su clase.

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Interior de la Basílica de San Juan de Letrán.

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