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Fontainebleau

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Fontainebleau es la capital del caballo en Francia, una ciudad famosa por sus instalaciones relacionadas con la equitación. En Fontainebleau, en sus propiedades del Bosque de Fontainebleau, los reyes franceses criaron sus caballos. En 1776, en Sermaise, tuvo lugar la primera carrera de caballos al estilo inglés.

En Fontainebleau hay una residencia real, un palacio que se lleva toda la fama, pero, como en todo lugar de asiento de la realeza antigua, no falta un espacio en el que cazar. En la localidad y vecino al palacio, los reyes de Francia disfrutaron de un Bosque de Fontainebleau como reserva cinegética exclusiva. Hoy es un regalo de la naturaleza que los franceses han sabido preservar.

En Fontainebleau, su castillo real y los recuerdos de Napoleón, se llevan todo el interés de los turistas que acuden a esta localidad histórica situada a algo más de cincuenta kilómetros de París. Muchos pasan, ven los jardines reales, las habitaciones que ocuparon Napoleón y Josefina y apenas si se dan cuenta de otros puntos de interés de la zona que creo que pueden tener una merecida etiqueta de lugares con encanto.

Seguramente habréis oído hablar de Fontainebleau, ciudad francesa ubicada a unos 70 km al sur de la capital, y sobre todo de su espectacular  palacio. El Palacio de Fontainebleau nos acerca una excepcional presentación de la historia, la historia del arte y la arquitectura francesa a través de sus más de 1500 habitaciones y de sus 130 hectáreas de zonas verdes y jardines. Por este motivo y por su gran belleza el Palacio y sus jardines forman parte del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1981.

Fontainebleau es una localidad francesa situada al sureste de la capital París y a unos 55 kilómetros de distancia. Zona boscosa de caza y residencia de reyes desde el siglo XI, el Palacio de Fontainebleau, la joya de la corona, nunca mejor dicho; es una amalgama de edificios, jardines, de espacios dispares, organizados bajo un caos resultado de añadir época tras época nuevos conjuntos que resultan agradables a la vista y que representan, junto con el Palacio de Versalles, uno de los lugares emblemáticos de Francia que todo viajero debe visitar.