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Termas de Caracalla, date un chapuzón en historia romana

Las Termas de Caracalla, conocidas en su tiempo como las Thermae Antoninianae, se convirtieron durante el reinado del emperador Caracalla en el mayor complejo de baños del mundo antiguo. Las termas funcionaron, desde su inauguración en el año 217, con regularidad durante más de trescientos años.

Las ruinas de ladrillo rojo de lo que un día fueron las termas estaban ubicadas al sureste del centro de la antigua Roma. Los baños formaban edificios enormes con bóvedas de grandes proporciones y las estancias de dimensiones gigantescas estaban decoradas con frescos.

Las termas se extendían sobre un espacio de 11 hectáreas formando un complejo que podía albergar a más de 1.600 personas al mismo tiempo. En total, los baños podían acoger a unos 6.000 ó 8.000 visitantes en cada jornada.

Obras

La construcción de las termas se inició en el año 212 y el complejo se completó cinco años más tarde. Fue construido durante el reinado del emperador Caracalla, cuyo nombre oficial era Marco Aurelio, de ahí que el nombre original de la construcción fuera Termas Antoninianae, por la familia a la que pertenecía el emperador.

Marco Aurelio fue apodado Caracalla por la túnica gala que solía usar, aunque ese nombre no llegó nunca a ser aplicado oficialmente. El emperador se hizo famoso por haber matado a su hermano, el archipopular Geta. También es conocido por ofrecer la ciudadanía de Roma a los ciudadanos libres del Imperio, principalmente para aumentar los ingresos por impuestos.

En el momento de la construcción de la termas, las viviendas de la ciudad de Roma no contaban con instalaciones sanitarias, por esa razón, el más de medio centenar de baños públicos de la Roma Imperial cumplían una función ciudadana de primer orden. No sólo para mejorar la limpieza y la salud de sus ciudadanos, sino también por que eran lugares donde los romanos se socializaban, se relajaban y contaban y escuchaban toda clase de chismes.

El ritual del baño era un proceso largo. El proceso se iniciaba con un baño caliente en la zona del caldarium. Luego se pasaba al tepidarium, o espacio de agua tibia. Más tarde se acudía a la zona del frigidarium, donde el usuario se sometía a un baño de agua fría. Quienes querían más, se podían bañar en una piscina al aire libre denominada natatio que acababa de cerrar el ciclo completo en la terma.

Las Termas de Caracalla eran un centro de ocio multifuncional en el que había espacios para bibliotecas, para gimnasios, jardines, galerías de arte, restaurantes e incluso burdeles. El complejo de Caracalla era famoso por su riqueza decorativa interior. Contó en su día con asientos de mármol, con paredes cubiertas de mosaicos y plantas y no pocas fuentes y estatuas.

Un sistema de distribución de agua muy complejo mantenía un flujo constante de caudal desde el acueducto de Aqua Marcia. Los edificios principales tenían dos niveles, el superior, que se empleaba par calentar el agua y como zona de servicios; y el inferior en el que se drenaba el agua usada. Los baños funcionaron hasta el año 537, cuando los godos destruyeron el acueducto y cortaron el suministro de agua.

La negligencia, el saqueo y un terremoto convirtieron este gran complejo arquitectónico en un campo de ruinas. Pero incluso esas ruinas siguen impresionando a los visitantes debido a su tamaño y a su magnificencia.

En diciembre de 2012, se abrió un museo en los túneles situados bajo las Termas de Caracalla. La red de túneles de cuatro kilómetros de longitud fue creada para dar servicio a los baños situados por encima. Los hornos calentaban el agua y los túneles funcionaban como zona de almacenamiento de los caudales.

La zona de los túneles, que tiene unos seis metros de anchura, se han convertido en un lugar perfecto en el que exhibir los objetos encontrados en el lugar durante las excavaciones. En la zona, aparecieron capiteles, relieves de mármol y otros objetos menores que dan una idea de la magnificencia y el cuidado que pusieron los romanos en estas obras.

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Termas de Caracalla.

Termas de Caracalla.

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