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Sergio Suarez

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La ciudad de Ámsterdam conserva un edificio que tiene una fama sangrienta. No, no porque en ella haya sucedido ningún asesinato. No, nada de éso. La Casa de la Sangre de Ámsterdam, en el centro de la capital holandesa, está llena de intrincados símbolos y mensajes escritos sobre su fachada. Sí, compuestos con sangre. Con letras de sangre procedentes de las venas de un político local de fama que fue embajador en el extranjero y que vivió en la casa.

La viruela fue erradicada en el año 1979, pero durante siglos convivió con los humanos ocasionando pandemias que segaron la vida de millones de personas. Nueva York no fue una excepción y su viejo Hospital de la Viruela es un testimonio de ese tiempo. El estilo arquitectónico del conjunto merece la pena. Aunque sólo quedan los restos. Un lugar histórico que merece la pena descubrir en Nueva York. Sí, tiene un extraño encanto…

El Museo della Specola es una exposición permanente de historia natural ubicada en la ciudad de Florencia en lo que en su día fue un observatorio del cielo nocturno (una specola, en italiano). Lo más asombroso del museo es su colección de piezas que reproducen el cuerpo humano por dentro hechas de cera. De verdad, son auténticas obras de arte. Te la recomiendo.

Promenade Plantée es el paseo marítimo de París. En realidad, es un parque elevado que ocupa la extensión de un viaducto ferroviario del siglo XIX, el de la línea de Bastille. Promenade Plantée fue construido en 1994 como parte de un plan regenerador de las zonas verdes de la ciudad y se ha acabado por convertir en un referente para otras ciudades del mundo que quieren recuperar jardines en los centros urbanos como es el caso del High Line de Nueva York.

El Stadsschouwburg es uno de los teatros más famosos de Ámsterdam. Y de Holanda. Está en el barrio de Leidseplein y su arquitectura neorrenacentista es un regalo para la vista. Tienes que descubrirlo en su estado natural. Ir a verlo, digo.

El Stadsschouwburg fue construido en 1894 y, en su momento, fue la sede del Ballet Nacional y de la Ópera de los Países Bajos. Y, ya te digo, la fundación de este teatro holandés tiene un nefasto índice de incendios.

Las primeras compañías teatrales de Ámsterdam (Rederijkerskamer, en holandés) aparecieron a finales del siglo XVI. Y, todo, cuando no existían aún edificios dedicados a las representaciones escénicas de manera estable en la capital. Hasta ese momento, las representaciones se hacían al aire libre o sobre carros también en la vía pública. Las primeras compañías teatrales holandesas eran conocidas como ‘Brabantsche Kamer’, porque procedían de la zona de Brabante y de otros lugares de Flandes.

En 1617, los dramaturgos Samuel Coster y Bredero, junto con su compañía de teatro ‘In Liefde Bloeyende’, fundaron la Academia Duytsche, una institución inspirada en las academias italianas, que tenían por objeto popularizar la ciencia por medio de conferencias disertadas en holandés. La Academia se estableció en un edificio de madera en la calle Keizersgracht (en el 384), en Ámsterdam, en el sitio del moderno Hotel Blakes. El Schouwburg de Van Campen, el teatro de la Academia, se abrió al público en el mismo lugar, siendo el primer teatro de la ciudad de Ámsterdam.

Pero, para 1664, el teatro Van Campen ya se había quedado pequeño. Y se decidió construir uno más grande. El nuevo teatro se inauguró en 1665 y era dos veces más grande que el anterior. El relator de historias de Ámsterdam Jan Wagenaar nos ha legado una amplia descripción de este edificio, mencionando en particular la maquinaria del teatro, con la que se conseguían efectos sorprendentes, como el de actores que volaban por los aires o desapariciones en el escenario.

El edificio se amplió a lo largo del tiempo según las necesidades. Pero, en 1772, ardió por los cuatro costados. Se dice que un sirviente manipuló sin cuidado una vela que fue la desencadenante del fuego. Murieron 18 personas y acabaron como escombros 22 viviendas de los alrededores del teatro. Se dice también que el fuego del incendio se pudo ver desde La Haya que está a 60 kilómetros de distancia. Se cuenta también que los escombros fueron una fuente inesperada de ingresos porque en ellos había oro y joyas pertenecientes al público que había acudido a ver la función.

Nuevo teatro

El teatro fue reconstruido en Leidseplein, en el lugar actual, entre 1774 y 1790, no se sabe bien la fecha. La construcción tenía una estructura de madera detrás de una fachada de piedra. Y, aunque no te lo puedas creer, sufrió un nuevo incendio en 1890.

El actual, sustituto del anterior, fue levantado entre los años 1892 y 1894, siguiendo un proyecto del arquitecto Jan L. Springer (1850-1915). Pero el teatro no se hubiera podido terminar sin ayuda económica que vino del filántropo y senador holandés A.C. Wertheim. En 1986, el Ballet Nacional de los Países Bajos y la Ópera Nacional holandesa pasaron del Stadsschouwburg al Stopera.

El programa anual de actos del Stadsschouwburg incluye todo tipo de representaciones teatrales, en especial de escritores holandeses. El Boekenbal (‘Bola del Libro’) se celebra tradicionalmente en el Stadsschouwburg y marca el comienzo del Boekenweek, la Semana del Libro de Ámsterdam.

Si quieres ver el Stadsschouwburg, lo tienes fácil con los recursos que te ofrece el portal Viajaraamsterdam.com que incluye excursiones de un solo día en los alrededores de Ámsterdam y mucho más. Clica en el enlace para ver más datos: www.viajaraamsterdam.com

Stadsschouwburg

El Pórtico de Octavia es un monumento de la antigua Roma poco conocido. Se trata de una portada del siglo II aC que cerraba y que era, al mismo tiempo, el acceso a los templos de Juno Regina y Júpiter Estator. Los restos del Pórtico de Octavia fueron reconstruidos casi por completo bajo los emperadores Septimio Severo y Caracalla y debe su nombre a una de las hermanas de Augusto. Como porche aislado y semiderruido, el Pórtico de Octavia tuvo todo tipo de usos.

Londres es una ciudad llena de contrastes …y de curiosidades ¡Qué te vamos a contar! Algunas de sus calles más estrechas y cortas son parte de esas peculiaridades. Las calles estrechas de Londres, en unos casos, se trata del resultado de una herencia del urbanismo antiguo; en otros, lo que queda de viejos pasos a pie entre propiedades o de recortes de terreno que han dejado desajustes en el callejero poco o nada transitables. Una tierra de nadie que cierra espacios, pero que se abre a la más sana de las risas.

De las murallas romanas de Londres se conserva muy poco, pero lo suficiente para ser un significativo testimonio de una época remota en la que Londinium, el viejo Londres imperial, se convirtió en una pieza estratégica de primer orden al borde del Támesis. Para descubrir sus restos hay que ponerse en el papel de Sherlock Holmes y caminar callejero arriba, callejero abajo ¿Te apuntas?

Las guías turísticas y los folletos de la capital holandesa no citan a la Biblioteca Pública de Ámsterdam como un lugar visitable. Y no sabes lo que se pierden quienes no la conocen. La Biblioteca Pública de Ámsterdam es, y no exagero, un verdadero oasis de cultura y ocio tranquilo en el centro de la capital holandesa. Deja que la Biblioteca Pública de Ámsterdam reclute tu sensibilidad.