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Florencia

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Acercarse a una ciudad para conocerla a través de su historia, de sus monumentos, en muchas ocasiones nos da una imagen fija de una realidad que sólo podemos revivirla si hacemos un esfuerzo de empatía, por imaginar y comprender a las gentes que vivieron en un tiempo pasado.

Por esa razón, los viajes que se organizan para conocer a la gente de los lugares que visitamos y  participar de alguna manera de su convivencia representan una experiencia muchísimo más enriquecedora, tramada de emociones y vivencias, que, si nos han llegado a lo más hondo, recordaremos con placer.

Florencia luce bien en cualquier época del año, porque lo hace con el brillo y la magnificencia de su monumentalidad renacentista. Florencia es el Renacimiento italiano.

Una ciudad que se puede descubrir de muchas maneras diferentes, como las que propone el portal Florencia.travel. Rutas guiadas, planos y callejeros, líneas de transporte, lugares a visitar, servicios turísticos originales y alternativos, información básica y más exclusiva para tomar la decisión importante de qué ver en FlorenciaPulsa aquí para ver esas opciones.

Si hablamos de qué ver en Florencia, yo me quedo con una visita de fábula, la del Duomo. Espectacular.

Por supuesto que las calles de Florencia mojadas vulneran aún más el sentido que uno crea que está en medio de una novela.

En el Ponte Vecchio las orfebrerías están cerrando. Este sí que es un momento que te hace viajar en el tiempo.  El giglio (el símbolo de Florencia) es el dibujo de algunas de las cerraduras, las puertas son de madera consistente, y  los obreros las cierran como hace cientos de años hacían igual sus tatarabuelos.

Desde la humeda carretera que da entrada a Florencia se divisa a lo lejos la silueta difuminada por la niebla, del duomo Santa María del Fiore.

Nos encontramos en pleno casco antiguo.

Cada esquina te cuenta una historia de más de 6 siglos de antiguedad. Me encuentro delante del duomo de Santa Maria del Fiore.

El Síndrome de Stendhal puede estar a flor de piel delante de tanta belleza junta. No se puede dejar de mirar. No he puesto ninguna fotografía de esta catedral renacentista porque no hay ninguna forma de transmitir un sentimiento tan romántico como es estar enfrente de la misma. Vayan ustedes mismos y compruébenlo.